Abandono del yo
- 10 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 13 nov 2025
Últimamente me dedico constantemente a leer literatura japonesa: novelas, ensayos, cuentos, mangas. No puedo dejar de notar el claro abandono de uno mismo en el momento en que se deja de ser útil para el engranaje social. Este comportamiento puede verse en las obras de autores como Osamu Dazai o Natsume Sōseki. Sus personajes, atravesados por adicciones o enfermedades, sueltan cualquier posibilidad de recomponerse. La ayuda que otros les ofrecen se percibe como una herida a su dignidad, y así la muerte aparece como la forma más limpia de no molestar a los demás.
Esta lógica narrativa responde a un trasfondo cultural y filosófico que en Japón se resume en la noción de wa.
Wa podría traducirse como “armonía”. Este concepto prioriza el equilibrio colectivo por sobre el individuo e implica que cualquier rol que alguien cumpla, por más modesto que sea, tiene un sentido y una dignidad propias al contribuir al colectivo.
Esta filosofía de armonización hace que la visión de Japón en su manera más horizontal se diferencie tanto de la visión ascendente que tenemos en occidente. En occidente glorificamos la competencia, la acumulación y la capacidad de sobresalir por sobre los demás, mientras que en Japón lo relevante es cumplir, y que cada individuo desempeñe lo mejor posible el rol que le toca.
Pero lejos de romantizar esta visión que a simple vista nos da una cara más de equidad y de respeto hacia el otro me pongo a tomar esto que hablaba al principio. La idea que tiene el individuo de que su valor se mide por su utilidad social, y que una vez que ya no es útil debe abandonar todo placer, comodidad o incluso a si mismo. Es en ese momento en que el deber prevalece por sobre el sentimiento personal, queriendo dar esta visión de entrega y disciplina, para así convertirse en una dimensión patológica de esa ética, provocándose así un colapso silencioso del yo.

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