Dimensión maleza
- 23 ene
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“Estos seres pertenecen a la clase de aquellos que el ocultismo clasifica de elementales…” Paracelso.
Tan extraña se puede volver la realidad que de repente podemos sentir que nos han secuestrado mientras dormíamos y que estamos furtivamente en otra dimensión igualita a esta pero ligeramente distinta. Sólo hace falta correr un mínimo la perspectiva y todo se transforma, a veces es sólo un detalle que antes no veíamos y ahora nos deja perplejos, a merced de lo inquietante.
Pero vayamos por partes, resulta que en las tertulias del CACoR, siempre se presentan dos cuestiones que nos ocupan y entretienen: los conceptos (los temas que tienen que ver con las definiciones de las cosas); y lo político (más precisamente la posibilidad de influir políticamente en la realidad). Ambas cosas se relacionan profundamente porque si no podemos definir las cosas difícil sería poder operar sobre ellas. Los esoteristas dirían que primero se crea en lo astral/mental y luego se materializa en la realidad, de ahí el poder de los simbólico para construir mundos posibles. Cualquiera podrá decir que es obvio, que para llegar al poder hay que saber definir qué es el Poder, Estado, Política, Ideología, Dinero, Soberanía, etc. etc.. Pero esta vez, nos vamos a referir a cosas más simples y pedestres.
La naturaleza nos desborda, aunque queramos domarla, siempre encuentra la forma de hacerse presente, ya sea de forma sutil o de forma violenta. Más de una vez habremos visto asomarse en medio de una gran pared gris de cemento, en un entorno de ciudad, sin árboles ni vegetación, y llena de escombros; un yuyo, una planta silvestre. ¿Qué tienen estas especies vegetales que las hace tan indóciles?
Hay un hecho conocido tanto por botánicos, personas mayores generalmente de zonas rurales, como por pueblos ancestrales: las especies salvajes de hierbas, que son tan combatidas como malezas, esconden muchas propiedades farmacológicas y nutricionales. Un gran número de las más rústicas plantas que encontramos en nuestras veredas y baldíos, como el caso de las amarantáceas, son comestibles y de un alto valor nutricional y medicinal.
El amaranto, por ejemplo, es un yuyo vertical bastante alto que tiene pequeñas flores blancas o rojas que forman un conjunto cónico, cual sombrero de duende. Su nombre hace referencia a que nunca se marchita. También es muy resistente a las plagas y presenta un alto contenido proteico y antibacteriano, entre otras muchas cualidades. Hoy consumimos avena pero durante mucho tiempo fue considerada una maleza de los campos de trigo hasta que se decidió dejar de combatirla y se la sumó a la dieta habitual. Suplementos dietarios en forma de pastillas se comercializan tanto para extraer la última gota de recursos disponibles como para hacer asimilable al cuerpo los nutrientes, o al menos eso nos hacen creer.
Las llamadas malezas son, al igual que la demora, algo que el sistema creado por el humano, no sabe metabolizar bien. No precisamente porque nuestro organismo no las pueda digerir, sino porque no es fácil aprovechar aquello que se resiste, lo que no obedece a la lógica del consumismo.
Quizás haya más para aprender de los arbustos que nos enseñe a sobrevivir como especie de lo que solemos pensar cuando caminamos por la calle.
Bibliografía: Malezas comestibles del cono sur y otras partes del planeta, de Eduardo H. Rapoport, Angel Marzocca y Bárbara S. Drausal.
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