Otoñista
- 18 may
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Poco se habla de la fragancia de las hojas de otoño, pero no cualquier hoja, sino las amarillas, que son tan tan amarillas que con el contraste del sol parecieran ser doradas, sobre todo cuando todavía están en el copo de la cima del árbol. O del sonido único acompañado con el placer instantáneo que se tiene cuando las pisamos, es gracioso porque por más que las hagamos con zapatillas (salvo que seas un anarquista nato) sabemos exactamente cómo se siente y el sonido que genera. una sensación similar cuando escuchamos cuando se rompe un plato o un vaso, por más que no tengamos un contacto directo con el objeto sentimos como si lo fuera.
Con el pasar de los años, el otoño se convirtió en mi estación del año favorita, creo que cuando esto sucede uno se convierte instantáneamente en adulto o al menos se podría considerar una persona un poco más madura. Aprendes a dar valor a otros placeres, no solamente a la excitación del verano.
El otoño tiene cierto equilibrio perfecto entre lo nostálgico y lo festivo. Los días de sol mantienen ese fuego del verano y las noches anticipan el frío que traerá el invierno. Esos días de sol, donde automáticamente visualizo un jardín donde me quiero sentar a leer con alguna bebida caliente o únicamente tirarme en el pasto a mirar el cielo y ver figuras en las nubes con el poder de mi mente. En los días de viento y lluvia, los árboles se convierten en grandes bailarines que se mueven de un lado a otro sin cesar dejando que las hojas más débiles caigan al suelo, transformando la avenida en una pasarela de todos los colores. Tampoco hablamos de lo que se merece de la luz que tiene el otoño. A diferencia de la saturada que trae los días de verano o el resplandor azulado de pleno invierno. La luz del otoño es dorada, al igual que sus hojas. Sin dudas el “golden hour” fue inspirado en esos atardeceres. Quizás, las hojas esas que mencioné al principio, son traslúcidas pero las vemos doradas gracias a la luz que les atraviesa.
En conclusión, traigo este texto por el simple hecho de hablar de la belleza de la simplicidad del cotidiano. Es tan bella y simple que deja de ser observada, lo que la convierte en compleja y lejana. Ojalá pueda hacerte visualizar cada línea y que descubras la magia del otoño.
Texto con textura de terciopelo. El comienzo que habla del sonido de las hojas me hace acordar a la lírica de Spinetta.. nunca oíste la hojarasca crepitaaar? (Los libros de la buena memoria)
Amo el otoño <3