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[ENSAYO] VID-PERFORMANCE | Armado de nosotros

  • 28 ene
  • 3 Min. de lectura

Armado de nosotros (Vol. I, enero 2026)

Colectivo Cacorista, 2026

Video-performance, 2 h 58 min

Centro Rulo, Buenos Aires



Texto de la performance Armando de nosotros


1. En la primera escena de la última película de Tarkovski se nos muestra la perseverancia absoluta de la naturaleza y su fuerza inagotable para persistir y vivir, desplegada en tres dimensiones claves. Un hombre le cuenta a un niño —parte emocional y espiritual— la historia de un aprendiz budista —mitología narrativa e intelectual— que debe regar un árbol en un monte hasta que este reviva —parte material y fisiológica—. Mientras tanto, el hombre sostiene con sus manos un árbol al que pretende aplicarle la misma salvación a través de la disciplina del riego y el cuidado. El niño lo ayuda colocándole piedras al árbol, visiblemente fallecido.


2. Todo en la naturaleza, como bien dijo y mostró empíricamente Arthur Schopenhauer, posee una voluntad de vivir y expandirse. Es la condición natural de las cosas y de los seres vivientes. Incluso el cuerpo humano, cuando se lastima de manera no mortal, tiende a recuperarse para seguir viviendo. Es solo la capacidad racional del ser humano la que, dentro de toda la naturaleza, tiene el poder de anular esta voluntad y dejarse desfallecer.


Pero cuando esta fuerza de voluntad es reconocida y se reconoce su naturaleza, dicha fuerza determina la orientación y fundamenta la conducta de uno, impulsándolo a desarrollar el espíritu, el intelecto y el cuerpo hasta sus máximas capacidades. Lo mismo hacen los animales y las plantas, aunque en un nivel menos complejo, ya que en el ser humano interviene la razón y su vasto campo de tinieblas.


Estos tres vectores determinantes que la naturaleza busca a través de cualquiera de sus entes también se transfieren a los abstractos: sociedad, proyecto, familia, grupo de amigos. De sus integrantes y de su organización política depende que logren alcanzar la plenitud que la naturaleza y el idealismo les tienen reservadas.


La parte emocional y espiritual está regida por el amor a la comunidad y su servicio. La parte intelectual se manifiesta en la creatividad para solucionar los problemas o anticiparse a ellos para una mejor gestión. Y la parte física, así como uno va al gimnasio para mejorar su salud y rendimiento corporal, en lo colectivo impone la necesidad de cuidar el templo, la oficina, la casa.


3. Las prácticas no se pueden alquilar mediante el ingenioso juego del capitalismo ni por las facilidades que el neoliberalismo nos ofrece. Para que las prácticas existan como verdaderas pruebas de esos lentos avances —propios de las cosas que tardan en aparecer— deben estar atravesadas por el cuerpo de uno. Intercambiar explotación laboral por explotación laboral es un trueque de privilegios: algo que no atraviesa nuestro cuerpo, sino que funciona como una excusa para afirmar que uno no lo puede hacer solo y que cada quien tiene su rol en un trabajo —y en la sociedad—.


Pero toda dificultad viene acompañada del esfuerzo y de la disposición de un cuerpo en un lugar, con una voluntad y una energía determinadas.


Una propuesta para posponer la partitura del día y dedicarse a aquello esencial: el trabajo del propio espacio.


Nadie ni nada puede armarnos a nosotros si no lo hacemos nosotros mismos, después de cierta edad —aquella de la que Jean-Paul Sartre diría: “somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”.

 
 
 

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