Its all for fun
- 7 may
- 2 min de lectura
Creí que iba a escribir sobre el vértigo de hacer algo que no se podía. Pensé filmar en un
lugar que uno cree público, pero que aparentemente es privado. En la existencia y exigencia
de permisos para existir, que se prohibía detenerse en lugares de paso, donde al parecer el
tránsito era una regla. Igual me pregunté cómo encontrar oficinas en lugares transitorios.
Lamentablemente la escritura se escabulle en los huecos más oscuros de la mente y
lamentablemente me salió el tiro por la culata. Porque pensé que empezaba a escribir sobre
algo, pero después lo que me inquietaba me salió por los poros. Soy tan cíclica y básica
como todos los nuestros. Bello parásito era el humano, que en el deseo de controlar lo
arruinaba todo. Así sentí el querer hacer algo que no se podía: invasivo y necesario. Tal
para cual con un parásito como era el nuestro.
Quizás renuncié al arte y quería expresar que me conformé con menos o con poco o no lo
suficiente según los estándares de alguien que no conocí. Que me conformé con observar
ciclos que existen en mi perímetro. Que me conformé con observar a una bacteria que se
convirtió en mi cremoso yogurt y que me dediqué a fermentar todos los domingos a la
noche. Que me conformé con que mi bicicleta en quinientas pedaleadas me deje en un
trabajo que no sé si me gustó, pero que me permitió vivir por mi cuenta -que poco no me
pareció nunca–. Que me conformé con separar mi basura orgánica, que se descomponía y
que devenía en tierra. ti-e-rra. Que me conformé con correr detrás de una pelota, compré
muchos pactos de ficción de 45 minutos. Que me conformé con menstruar todos los meses
el mismo día.
Todo esto para decir o pensar o escribir que renuncié a la idea de ser una heroína. O peor o
mejor: la de simplemente ser la mejor en algo.
Que me conformé con poner me gusta y guardar en algún tablero de pinterest que no volví
a ver nunca más una foto olvidable que decía: “stay lowkey, dress well, talk less, live life,
stay humble, chase goals, work hard, eat healthy, do more, be kind”. Bueno, al final me
exigían un montón ahí también, pero yo lo guardé igual, pensé que era casual y que no
significaba nada. Que me senté a leer a Clarice Lispector y no significó nada. Que era
casual. “Almost forgot it's all for fun” decía la tapa del tablero de pinterest que no significaba
nada.
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