Etimologías pop
- 1 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 3 dic 2025
Por Horacio Silvestri y Silvia Luque "No tengo nada que decir, sólo que mostrar" - Walter Benjamin
Nos vamos a poner un poco místicos y a manipular las citas que nos provee la cultura popular para plantear un par de inquietudes que nos movilizan a escribir y a mostrar.
Una definición racionalista de Dios dice así:
“Dios es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna.” (Manuscrito Medieval de autor desconocido, citado por innumerables filósofos y escritores).
Interpretamos que ese centro es cada conciencia; los panteístas dirán que es cada cosa. También está claro que sería una esfera sin circunferencia, por lo tanto no es una esfera. Pero lo importante es esto: el centro y el carácter infinito de la divinidad, inabarcable, y podemos agregar, eterna.
La imaginación imita modelos ejemplares y los repite representándolos y actualizando su impronta. Somos canales por los que el mundo de las Formas (Eidos) se manifiesta, no somos dueños de las creaciones que firmamos luego de atravesar el trance de la producción de la obra. Por otro lado, la Vida es eterna, impersonal y perfecta.
(…)
No olvidéSerá por eso que aunque yo rezo, no creo en el perdónSí en el destino que nos arrimóFueron las plateadas cruces de Black Sabbath y su resplandorSumadas a la bella séptima estrella y la concha de DiosQue estamos unidos
Desde el mediodía del domingo aquelDonde se intercambiaban discos de viniloCon rumbo al otro lado vamos vos y yo
(…)
A vos Amigo. Ricardo Iorio. Del álbum A fondo blanco. 1999.
Esto lo tenía claro el maestro Iorio que decía que sus letras le bajaban, le venían del más allá. Particularmente nos llama la atención esta letra de la cual citamos un fragmento. La escena representa una feria de discos usados un domingo al mediodía. El domingo es el dies dominicus, el día del señor, antiguamente dies solis. Y en otras lenguas: Sunday, Dimanche, Sonntag. Hay una clara relación entre Cristo y el culto al Sol.
Refiriéndose a los conocimientos astronómicos de los guaraníes Maximo Ricardo Dacunda Díaz en el libro Lengua Guaraní dice lo siguiente:
“… tenían conocimientos claros y precisos sobre astronomía. Consideraban al Sol, al que llamaban Cuarací, hoy Cuarahí o Cuarajhí, como el astro más importante y básico de la vida”.“Descomponiendo la palabra polisintética CUARACI, en sus tres palabras originarias componentes, tenemos CUA: hueco agujero; ARA: cielo, espacio; CIH: Madre: el hueco en ignición del cielo maternal o materno. Así lo comprendieron ellos y así denominaron al Sol.”
Un acto de sacrilegio popular, una disonancia sagrada y también una conexión directa con el mundo guaraní, la concha de Dios señalada por el poeta del metal es el Sol visto por los antiguos como un agujero en el cielo, una vagina de la diosa celeste, dadora de vida. Cada amanecer un parto cósmico del mundo(1).
Como dice Kierkegaard en La Repetición: “ el arte del espectador no consiste en otra cosa que en descubrir lo que está oculto”. Aquí solamente queríamos mostrar esa conexión tan extraña y ominosa entre la cultura popular y los arcanos más antiguos que se mantienen como el fuego sagrado de la tradición y toma formas nuevas en cada aparición.
(1) Esa conexión con la diosa también está presente en la otra referencia astral, la séptima estrella, Venus.
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