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INTERPRETER & PLAGIO

  • 17 sept 2025
  • 2 Min. de lectura

Una idea subyace acerca de las interpretaciones, las versiones, las copias. Una interpretación, no importa su calidad, en el mejor de los casos, es un subproducto del original. Por defecto, naturalmente, pensamos así. 

Jorge Luis Borges en su “Pierre Menard autor del Quijote”, escribe sobre un escritor francés, Pierre Menard, que decide escribir 300 años más tarde algunas partes del Quijote de la Mancha, exactamente como lo escribió Cervantes, palabra por palabra, sin modificar absolutamente nada. El método que utilizará: “ser” Miguel de Cervantes. 

Un plan irrisorio que, sin embargo, le permite a Borges deleitarnos con su humor literario, comparando las similitudes y diferencias de los dos textos exactamente iguales, que genera el anacronismo de los 300 años. Borges afirma que el Quijote de Menard es más complejo y más rico que el Quijote original. “Pensar, analizar, inventar no son actos anómalos, son la normal respiración de la inteligencia”, le escribe Menard a Borges en el fragmento de una carta incluida en el cuento, donde se describen las estrategias, métodos y el arduo trabajo de Menard en la escritura de un texto, que ya ha sido escrito.

Una pintura en el Malba casi igual a una pintura del pintor Ciruelo, es un plagio de Ciruelo. Qué llevó a esta pintora cuyo nombre no recuerdo a pintar un cuadro casi exactamente igual al horrible cuadro de Ciruelo. Quién sabe, tal vez, se dio cuenta que tenía que pintar un cuadro casi exactamente igual al de Ciruelo, tal vez una visión, pintar ese pajarraco igual al de Ciruelo era algo que tenía que hacer no importa las consecuencias. Así, las decisiones de los artistas.

Pero interpretar, copiar, versionar, reescribir, está en esa zona gris, culpable, del plagiario. Un intérprete, una versionadora desvergonzada, no será validada fácilmente. ¿O sí? Nada más será una copiadora, como los copiadores de jarrones, floreros, desnudos, paisajes. ¡Copiadores! ¿Cuándo un copiador deja de ser epigonal, o una simple plagiaria? ¿Cuándo es que Bill Evans, que escribió menos de 10 tracks en su vida, devino ese artista identificable al segundo? 

O sencillamente, plagiar, copiar, “interpretar”, traducir, versionar, por anomalía, son “la normal respiración de la inteligencia” del arte. Y todo artista “debe ser capaz de todas las ideas”, afirma Menard, porque “el porvenir así lo será”.


 
 
 

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