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VINDICACIÓN DEL AMATEURISMO Y LOS HOBBISTAS. SHOW ME THE MONEY.

  • 21 sept 2025
  • 2 Min. de lectura


Leí hace poco un comentario de Cy Twombly, donde afirmaba que los artistas deben retrasar todo lo posible su ingreso al sistema comercial del arte -o por lo menos esa fue mi inferencia de su comentario. Lo decía en el sentido de preservarse, de eximirse de la dinámica turbulenta de los intereses ajenos al arte, que en la mayoría de los casos tensionan el mundo del arte. (Hoy, esto que dice Twombly, no se lo recomendaría a nadie que quiera hacerse un nombre, un lugar en este sucio mundillo del arte). 

Por otra parte, otro comentario de otro artista “consagrado” que dice, parafraseando: “Una vez que entraste no es como lo pensabas”. Por supuesto, nada es como uno lo piensa o imagina antes. Pero se intuye al final del día: Business as usual. Show me the money. Qué lindo tu trabajo. Show me the money.

Pintoras de fin de semana, mecánicos de feriado, jardineros de domingo, tejedoras de colectivo, filatelistas nocturnos, maestras reposteras de brownies caseros, coleccionistas de discos, poetas de oficina municipal, acuarelistas de viernes, etcétera, todos hobbistas sumergidos en la delicia de sus pasatiempos. Ninguna actividad tan gozosa como pasar el tiempo, haciendo lo que nos gusta hacer. En el amateurismo no hay tiempo muerto, no hay aburrimiento, solamente placeres. El filatelista, la coleccionista, el acuarelista, la tejedora, realizan actividades/prácticas casi terapéuticas. 

¿Por qué arruinar entonces el placer de una actividad profesionalizándola? La profesionalización del artista es una quimera (sueño, ilusión) que trae frustración, desengaño, resentimiento, fantasías megalómanas, egos arruinados, en la mayoría de los casos. ¿Por qué se profesionaliza el arte? ¿Para qué? Hay respuestas filosóficas, sociológicas, históricas, que exceden estas líneas, la evolución del arte en los últimos siglos, bla, bla, bla, Benjamin, bla, bla, bla, teoría del arte, etc.

Hoy, la unión contemporánea del trabajo y los pasatiempos transforma la actividades placenteras en un trabajo de producción, con todas las invariantes del trabajo productivo (inversión, regulación, rendimiento, etc.), las ansiedades del emprendedor. Tal vez, nada más conmovedor que la figura del artista emprendedor.  Así la alta profesionalización del arte convierte los placeres de la actividad amateur en el cansancio eterno del profesional capitalista. 

Show me the money.


 
 
 

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