Como ya soy piedra, no me convierto si miro mis ojos
- hace 3 días
- 2 min de lectura
Principio, medio, fin. Mañana de sábado de ingreso misterioso. Es decir, tiempo libre sin culpa. Mi favorito. Sillón, almohadones que me enredan, trenza desquiciada para anudar las serpientes que componen mi melena oscura que se me está yendo de las manos. Outfit of the day: objeto heredado. Linaje femenino en un piyama de seda de dos piezas; pantalón celeste cielo de Buenos Aires, pero un poco más violáceo y camisa de un celeste un poco más claro con flores rosas. Dos de los botones del medio completamente perdidos, cada tanto se me escapa por esa abertura el tatuaje que se aloja en la boca de mi estómago: un espejo de mano antiguo. El mate ya frío, por estar horas y horas leyendo a Luiselli sin poder soltarla. Principio, medio, fin. Este libro es un oráculo, ahí voy a depositar mi corazón. Pero no lo voy a ahuecar por dentro para esconder ahí un objeto olvidado, es una cuestión de alma. Acostada puedo ver que atrás de las palabras que leo está mi reflejo, principalmente mis ojos siguiéndolas también, pero como ya soy piedra no me convierto si miro mis ojos. Eso ya es consecuencia de un despiste pasado. Desde entonces es fácil mirar de costado en vez que de frente, por suerte y da la casualidad de que el margen suele alojar a todas las cosas que me interesan.
Mis serpientes se mueven, producen imágenes cuando mis ojos tejen sin agujas. Remedios Varo se pausó a representarme en mi máxima expresión: en una actividad doméstica y silenciosa que se vuelve ritual de transformación. En una pintura fantástica, como siempre, logra robarme una lágrima para usarla en su alquimia, todo sea por la producción de otra. Brevemente charlamos de la intensidad de descubrirse a una misma en su obra y se evapora. Mis serpientes siguen asintiendo con hambre de producir. Principio, medio, fin. Pienso en cuánto me gustaría conseguirme unas medias largas de rayas blancas y negras para parecerme más a Merlina que a Medusa. Merlina, ícono cool, sádica, so chic! Pobres mis serpientes que se entristecen.
Hoy no existe canto que convoque, tampoco ritual de salida. No llegará el momento de delinearme los ojos, de plancharme el flequillo ni de soltar las serpientes para que, decepcionadas, se vuelvan simples rulos oscuros que me tapen las cicatrices de la espalda. Hoy no voy a bailar al ritmo del groove fiestero ni voy a tomar vermú con hibiscus. Tampoco voy a salir para recibir ninguna señal de nada, no quiero saber adónde están, ni nada relacionado con las sirenas ni con el encantador. A veces es mejor no mirar afuera y creerse despistada. Total, todos los días están igual de nublados. Principio, medio, fin.

“Leer con la frente levantada” decia roland barthes. Aca la
Medusa/sirena que narra desde el pijama bicolor, pareciera hacer lo
Inverso. Lee con atención procurando descifrar que hay debajo de las
Palabras que lee.
Potente texto, que senti que de ser un audiovisual, tendria la textura del dibujo de neil gainman en Coraline