Full metal flavinizado
Hay un cubo que irradia una atmósfera en carne viva. Los objetos que alberga en su interior se encienden como si alcanzaran la incandescencia, en ese punto en el que pueden moldearse con poco esfuerzo, pero no pierden del todo su forma. Esta luz del color del fuego todo lo abraza, lo transforma y lo cura. El rojo es el cubo mismo. El color se vuelve parte de su ser.
Se ven fragmentos de textos que transmiten mensajes, y también otras formas que muestran aquello que las palabras no pueden decir. La rebeldía se vuelve a invertir y ahora es poner en duda la noción del exceso de imágenes, y reivindicar sin pudor el uso de pinterest y tik tok como fuentes de inspiración.
Se ensaya la construcción de objetos a partir de una inquietud que es, ante todo, experimental. El proceso de exploración que surge a partir de la pregunta sobre el origen de las obras. Lo que le da origen a estas creaciones es tal vez revelado, dentro de cada uno, y compartido. ¿Hay realmente algo que se abre al mundo o es un delirio que suena copado formular?
El dispositivo ordenamiento de cosas, objetos, imágenes, espacio, tiempo, personas, palabras, colores y sensaciones genera un campo donde el interés actúa sobre ciertas personas y las impulsa a acercarse. Y en esa atención se encuentran con algo que antes no era perceptible para ellas.
Evoco el sonido desde la materialidad visual de las palabras. Me sorprendo raramente de lo que pasa. Como al ver la capacidad de la llama de una vela, que dibuja líneas en el techo y al mismo tiempo círculos en el suelo con el baile de su sombra. Tan pequeña e insignificante es en tamaño, y tan eficaz para iluminar y prender fuego tu pelo, tu piano, tus discos, la ropa y el perro. Pero nada de eso preocupa pues del fuego tiene sólo el color de una de sus llamas, lo demás es ilusión óptica e imaginación.
¿Cómo es posible que haya elementos en la naturaleza que se atraigan hasta pegarse a otros como lo hacen los imanes con los metales? ¿Por qué pasa esto con algunos cuerpos y no con otros de la misma forma y apariencia?
Este espacio-tiempo-objetos-personas-conversación actúa como un campo electromagnético aunque no esté del todo claro cómo ni por qué. Heráclito el oscuro decía que “A la naturaleza le gusta ocultarse”. ¿Habrá estado observando un camaleón? A la antinaturaleza le gusta disfrazarse, pero no le llega ni a los talones a la otra. O es nuestro cerebro que le gusta buscar parecidos por todas partes? Le estaremos transfiriendo nuestros mambos y queriendo que se haga cargo de eso que no sabemos ni qué es lo que queremos con la excusa de que no se quiere mostrar?


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