Lo mejor para adentro
En casa no hacíamos la cama, éramos de esos que volvíamos a la noche después de un día largo y nos esperaba el sobre abierto en la misma posición en la que lo habíamos abandonado. Nunca entendí si la Nonna hacía la cama porque era jubilada y tenía tiempo o si solo la hacía porque siempre fue una persona muy ordenada.
La Nonna es de esas personas que saben que siempre tienen razón. Yo no soy la indicada para negar o declarar que no es posible que alguien tenga siempre razón, y menos si es mi Nonna: ella de verdad siempre tiene razón.
Me voy a acordar de esto cada vez que haga la cama de cero hasta el resto de mis días. No es cuando la tiendo, porque ahora soy una persona ordenada, es únicamente cuando la hago de cero. Cuando saco todo, estiro el plano blando para que en el ambiente se pueda oler la brisa de las sábanas limpias. Esos días para darme el simple lujo de dormir entre perfume.
Un día, en mis recuerdos soy chica, pero no recuerdo bien. Capaz ya era adolescente, pero estaba tendiendo la cama de la Nonna. Cuando ya éramos las dos más grandes y no solo en mis recuerdos, la empecé a cuidar. Más allá de haber dormido en esa cama más de un millón de veces, nunca había notado su distinta manera de hacer una simple acción doméstica y cotidiana. La Nonna se tomaba el atrevimiento de poner la parte intensa del patrón de la sábana cara para adentro, dejando lo más blanquito, lo gastado, para afuera. Nunca jamás lo había notado.
La cuestión es que ella ponía esa cara para adentro. Tengo el recuerdo de su reto cuando al notar que le hice la cama ese día con la cara intensa de la sábana para afuera, como creo que la mayoría de los mortales hacemos, me dijo o me retó. Su argumento fue claro y conciso. No recuerdo bien si sus palabras fueron estas, pero sí recuerdo lo que yo interpreté de la situación: ¿Por qué lo mejor para afuera si es para mí?
Lo mejor para adentro. Tenía razón, un gran argumento. Ahora cada vez que hago la cama de cero, cada vez, pienso en que los que lo hacemos así somos personas para afuera, que nos importa cómo nos ven. Si me priorizara a mí, lo haría con lo mejor para mí, para adentro. Quizás no es cuestión de mejor o peor, sino de ser una persona para adentro o para afuera, como si se tratara de la piel de la sábana.
Lo mejor para adentro. No es ficción cuando pienso siempre que hago la cama de cero en eso. Es realmente siempre. Últimamente me pregunto hasta cuándo lo pensaré y si será hasta el fin de mis días.
Lo mejor para adentro. Tampoco dejé de hacer la cama con la cara intensa para afuera. Nunca tomé la decisión, quizás no me siento lo suficientemente capaz de hacerlo, quizás solo es una fantasía por alcanzar o una resistencia, a ser igual de inteligente a mi Nonna. Sé que me resisto a hacer algo de la manera correcta, suelo hacer eso. Tampoco lo cuestiono, porque mi Nonna siempre tiene razón. Lo mejor para adentro, para cuando esté lista.


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